martes, 7 de febrero de 2012

René Descartes (1596-1650)

La “duda metódica” nos acerca a la verdad: “Para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas”.
A Descartes se le conoce por ser un filósofo-matemático. El quiere encontrar la verdad de la vida y se da cuenta de que la información que nos llega a través de los sentidos
no es muy fiable porque es muy subjetiva. Esto le preocupa mucho porque le impide llegar al conocimiento científico basado en datos y evidencias demostrables. Es un filósofo-científico que quiere encontrar un método objetivo que le permita saber y profundizar en el conocimiento. Ese método tiene que basarse en una “duda metódica”, en ir resolviendo las dudas más fáciles hasta llegar a las más difíciles de comprobar (“Divide las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible para su mejor solución”) : hay que dudar para buscar y encontrar la verdad. Considera las Matemáticas como un instrumento fundamental para avanzar en el conocimiento de la verdad porque son exactas y no dependen de los sentidos, sino del razonamiento lógico del ser humano (“La matemática es la ciencia del orden y la medida, de bellas cadenas de razonamientos, todos sencillos y fáciles”). Descartes defiende este pensamiento racional como la manera de llegar a la verdad (“Pienso, luego existo”).
Desde mi punto de vista, Descartes rechaza las creencias porque no tienen una base científica. El prefiere el conocimiento ordenado y objetivo propio de la Física, la Química, la Biología, etc.. Desconfía de quienes defienden verdades no demostrables que exigen creerlas por que sí  o por quien las dice. Esta forma de pensar y de ser puede llevar a un escepticismo en la vida porque sólo aceptamos como verdad lo que es demostrable y podemos entender objetivamente con nuestro cerebro. Y aquí podríamos tener problemas para comprender, por ejemplo, las religiones, la espiritualidad, el arte, la literatura, los sentimientos y las emociones de las personas. Es decir, que la búsqueda de la verdad de nuestra vida no está sólo en el conocimiento intelectual. También hay otras facetas importantes y menos racionales de las personas y de la vida, que no se pueden conocer sólo con el método objetivo de Descartes, porque no se pueden estudiar con razonamientos matemáticos.

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